I.- EL CIENTÍFICO
Generalmente, las personas creen que un científico está metido todo el día en su laboratorio entre tubos de ensayo, computadoras, átomos y burbujas por todas partes; con una personalidad distraída, cabello desordenado y aislado completamente del mundo. Parte de estas características son ciertas, pero no deben tomarse como prototipo ya que cada científico es diferente tanto en su personalidad como en su aspecto físico. Algunos son millonarios otros pobres, orgullosos, arrogantes, déspotas, humildes, sencillos, carismáticos, indiferentes, conservadores y accesibles.
En el caso que nos ocupa sobresale del Doctor Jorge González la humildad y sobre todo, sencillez con que me ha recibido en su austero departamento al sur de la ciudad. Sobre la mesa yacen jeringas, al lado, una pequeña repisa con trofeos y reconocimientos de la trayectoria deportista del científico. Practicó fútbol, artes marciales, frontenis y ping pong (siendo campeón de esta última disciplina en el Distrito Federal y a nivel nacional).
Alto; de pelo, cejas y bigote cano; robusto y fuerte para seguir investigando muchísimos años más. Si su constante es la sencillez, su forma de vestir es la ultra-modestia. Ajeno a las corbatas, los sacos, las formalidades y a los puestos burocráticos. En la sala del departamento del Doctor González Ramírez nos encontramos sentados frente a frente. A mi espalda se manifiesta la interminable ciudad de México, está cubierta de neblina o mejor dicho por la contaminación atmosférica. Junto a las escaleras que dan al segundo piso resalta la piedra del sol o calendario solar, el más perfecto que haya existido; al lado del Doctor González Ramírez se encuentran el teléfono, muebles y una grabadora. El científico Mexicano está un poco nervioso… lo sé, yo lo estoy más porque al haber estudiado su curriculum vitae me siento un átomo, más bien, un protón. Le explico brevemente en qué consiste la entrevista y comenzamos la primera de tantas charlas que dan la estructura y contenido a esta trabajo.
Doctor Jorge González Ramírez puede explicarnos.
¿Quién es un científico?
Un científico es cualquier persona que se dedique a la ciencia, pero aquí hay que hacer una aclaración importante porque muchas personas se llaman a sí mismos científicos e investigadores y da la casualidad de que hay una diferencia abismal entre las Ciencias Naturales y las Ciencias Especulativas; en estas últimas no se te tiene que probar nada, pero en las Ciencias Naturales el investigador si dice esto es rojo hay que probar que es rojo. El científico de Ciencias Naturales tiene que probar todo lo que dice aunque no tenga palabra de honor, por esta razón; si yo digo esto es rojo y dentro de una semana compruebo que es verde, digo, estaba en un error; yo decía que era rojo, pero ahora tengo la evidencia total de que es verde por haber sido comprobado. El Científico de Ciencias Naturales tiene que probar lo que dice, esa es la diferencia con otro tipo de conocimientos ordenados.
A. “Un científico jamás puede hablar de algo sobrenatural”
-¿El científico nace con esa inquietud o se va formando a través del estudio?
-Allí esta la cosa… ¡difícil de decir! Hay científicos que ya tienen una inteligencia tremenda desde jovencitos, pueden dedicarse o no a la ciencia y serán de todos modos sujetos muy brillantes a lo que se dediquen. Si la ciencia es un cúmulo de datos ordenados, entonces, cualquiera que se dedique con rigor a la ciencia puede ser un científico, pero un genio se da uno en millones de científicos por ejemplo, Einstein, quien fue reprobado en matemáticas en la primaria y parece que supo bastantes matemáticas después y como él ha habido muchos, pero el más grande de todos, según mi manera de pensar, fue Leonardo Da Vinci, para mi ha sido el genio más grande que ha conocido la humanidad y él no era Doctor, nada… pero era todo: Ingeniero, arquitecto, anatomista, pintor, escultor, etcétera, etcétera.
-¿Cuáles son las necesidades básicas de un científico?
-El ser ordenado, verdadero, responsable y sobre todas las cosas, no causar daño a los demás.
-¿Existe alguna divinidad para el científico?
-Depende de lo que se especifique como divinidad.
-Bueno, en términos cristianos sería Dios.
-Sería en cualquier religión lo sobrenatural y un científico jamás puede hablar de algo sobrenatural. Hay científicos que son religiosos, pero la inmensa mayoría, ¡la inmensa mayoría! No lo son.
-Albert Einstein decía que “La ciencia es coja sin la religión y la religión es ciega sin la Ciencia” ¿Podría explicarnos este concepto?
-Eso es cuestión de él, es su manera de ver; como un ser humano, un científico y un genio, pero ha habido otros también como Voltaire, quien también fue un genio; dijo: “La religión es como la luciérnaga que brilla sólo en la noche de la ignorancia”, esas son palabras de Voltaire, así que si Einstein decía que “La Ciencia es coja sin la religión y la religión es ciega sin la Ciencia” pues, es cuestión de puntos de vista.
Había otros genios que decían lo contrarío, por ejemplo, cuando le preguntaron a Marx: ¿Me podría decir rápidamente que es la religión? Él contestó: “Es el opio de los pueblos”, entonces, como le había dicho, hay científicos que son religiosos y otros o no. B. “Pongamos un caso concreto”
-¿El científico debe participar en política si así lo requiere su profesión?
-Desde luego que sí, pongamos un caso concreto, Oppenheimer diseña la bomba atómica, ¿debería haber participado en política o no?, ¿para qué hizo la bomba atómica?, ¿era arma destructiva o no?, entonces, podía haber participado en política impidiendo que se usara contra seres humanos.
-¿Cuál debe ser la meta principal de un científico?
-Creo que cualquier científico se siente a gusto cuando explora lo que está más allá de la frontera conocida, ese es un científico porque un hombre “culto” puede haber millones, pero un científico, ¡realmente un científico! un investigador, debe ir a la frontera de lo conocido y allí, empieza ¡apenas! Su trabajo, porque de otra manera es repetir lo que han hecho los demás. En cambio, cuando se toca el terreno desconocido allí es donde se cala a un científico.
II.- FORMACIÓN ACADEMICA Y CIENTÌFICA
El Doctor Jorge González Ramírez nació en la ciudad de México el 23 de noviembre de 1926. Desciende del científico e investigador Ignacio González Guzmán, mexicano ilustre que junto con Arturo Rosenblueth, Isaac Costero y muchos otros investigadores crearon los cimientos para el desarrollo de la investigación científica en el área de Patología, Hematología, Biología y Medicina en nuestro país.
Jorge González Ramírez realizó la Primaria en la Escuela Central de México, la Secundaria número seis e ingresó a la escuela Nacional Preparatoria; posteriormente se recibió como médico cirujano (1944-1950) en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Cursó estudios de posgrado en los Estados Unidos de Norteamérica, primero en la universidad de Texas en Galveston, luego en la Universidad de Colombia en New York; además viajó a Francia (1958) y Alemania (1964) donde estudió tres y un año respectivamente para graduarse como Doctor en Biología Celular. Cabe destacar que este grado lo obtuvo también por parte de la UNAM en 1973.
Su incansable amor al estudio y el deseo de realizar investigación de frontera lo llevaron a tomar diversos seminarios en bio-medicina en países como, Estados Unidos de Norteamérica, Francia, Escocia, Ex-Unión Soviética, Cuba, Costa Rica, China, Bélgica, Inglaterra, Japón, Checoslovaquia y México. También, cursó seminarios de Microscopía Electrónica, Cinematografía Microscópica, Cultivo de Tejidos y Autorradiografía, siendo pionero de estas técnicas en nuestro país.
Durante su formación científica trabajó con grandes investigadores que recibieron el premio Nobel entre los cuales están: George Barsky, Pontecorvo, Jean Dausset, Ludford, Linus Pauling, entre otros.
No conforme con la investigación tradujo libros científicos del inglés al español. Fue director y asesor para obtener el grado de Doctor en Biología Celular en la UNAM. Es miembro de la Academia de la Investigación Científica, del comité Editorial del Blood Therapy Journal, de la American Society For Cell Biology. Fue el primer hombre de Ciencia latinoamericano que estudió artículos científicos en alemán en el Cincuentenario de Karl Zeiss en Alemania.
A. Amor al estudio
-Cuando estudió en la universidad. ¿Qué materias le gustaban y cuáles no, Doctor?

-Entendamos por universidad desde la Preparatoria donde comenzamos a recibir la Educación Media y esto es muy importante porque es la información inicial de un científico, pero también la formación humanística necesaria para cualquier ser humano. Por ejemplo, materias que me encantaban en la preparatoria era la literatura Universal que nos daba Don Erasmo Castellanos Quinto, cuyo nombre lleva una de las Preparatorias, un viejecito maravilloso y humilde. Se sabía de memoria La Ilíada, La Odisea y El Quijote y cuando él hablaba de cada capítulo, de aquellas maravillas, nos tenía verdaderamente escuchándolo.
Esa materia me marcó en cuanto a humanismo se refiriere. Nos enseño a leer y a pensar que un libro que se lee es apropiarse parte del alma del sujeto que lo escribió. Eso es fundamental para enriquecer el acervo de cultura humanística de un joven que está apenas en formación. Materias que no me gustaban; no es que no me gustara la materia sino la forma de enseñar de un profesor dado. Había profesores que nos daban algunas materias como Higiene que estaba más ligada a mi posterior vocación de médico, pero era tan mal dada que me parecía deplorable. Había materias espléndidas; Matemáticas me gusto mucho, llegué a sacar diez; Física me encantaba, Química también, Botánica, Biología General, Zoología donde aprendí a estudiar libros extranjeros de Biología Celular que nos daban algunos maestros. Quizá esas materias despertaron en mí, la afición por lo vivo… por la vida.
-A lo largo de sus estudios universitarios. ¿Se consideró un estudiante aplicado?
-Creo que sí, por esta razón, en la preparatoria obtuve 9.8 de promedio y por tanto, me ofrecieron un sitio en el consejo universitario representando a la Preparatoria, cosa que rechacé porque no me gustaba utilizar esto para discutir problemas que eran de otro nivel. No he buscado desde entonces tener un puesto de tipo burocrático… jamás.
-Dado su esfuerzo para el estudio en la Facultad y la obtención de excelentes calificaciones usted recibió un premio. Díganos algo al respecto Doctor.
-Bueno, recuerdo que fue en el Palacio de Bellas Artes cuando estaba en segundo año de Medicina y fue por el promedio del primer año de Medicina.
-¿Quién le entregó el premio y cuándo Doctor?
-Fue un presidente en 1945… debió haber sido Miguel Alemán o López Mateos o algo así. Ya ni lo recuerdo no es muy importante. (6)
-B. “Creo que es mi consentido”
-Su padre Ignacio González Guzmán. ¿Qué le decía al ver que usted obtenía excelentes calificaciones?
-Llegó un momento en que él hizo un comentario ante toda mi familia; estaban esperándome para comer y le decían a mi Papá mis medios hermanos y familiares cercanos que se encontraban reunidos en una gran mesa: ¡Ah! tenemos que esperar a que venga tu Jorgito para empezar a comer; el callaba… y ya que llegue me dijo, ahora sí, vamos a explicarles a todos los que están aquí, que no sólo es mi Jorgito sino mi consentido. Óiganlo bien, porque él nunca me ha dado una sola tristeza ni una mala acción. Tengo de él cosas hermosas en su manera de prepararse y de hablar. De manera que eso nunca me lo ha dado ninguno de ustedes, por tanto, creo que es mi consentido.
-Cuando estudió en la universidad. ¿Qué otras actividades realizaba?
-Deporte, sobre todo frontenis y ping pong. En frontenis llegué a ganar el campeonato en el Distrito Federal, pero siempre fui derrotado en el campeonato nacional; en cambio, en el ping pong que no me gustaba tanto, no solo gané en el Distrito sino varias veces el campeonato nacional y gracias a eso, fui a competir hasta china y a muchos otros sitios; de manera que fui buen deportista.
-Durante su etapa universitaria. ¿Consideró ser algún día un científico destacado?
-Creo que es una pregunta que sería muy vanidosa para un joven. Un joven piensa en mejorar, en estudiar y llegar a un nivel dado, pero llegar a ser un destacadísimo científico creo que sería altamente presuntuoso y eso nunca lo tuve. Mi placer era estudiar sobre todo en la frontera de lo conocido y lo que no se conocía.
C. “Tengo tantísimas anécdotas que contarle”
-¿Por qué el gusto por la Medicina?
(6) El premio se lo otorgó el entonces presidente Manuel Ávila Camacho en el año de 1945.
-Digamos que la gente con la que conviví en mi juventud, fueron fundamentalmente médicos, aunque había biólogos y gente de Filosofía y Letras. Tengo tantísimas anécdotas que contarle, me gusta recordar algunos nombres de los que se juntaban con mucha frecuencia en casa de mi padre, por ejemplo, entre los humanistas estaban Don Antonio Caso, el gran poeta Don Enrique González Martínez, Alfonso Reyes Novo, eso entre humanistas por mencionar algunos. Entre médicos y científicos estaba el Doctor Ignacio Chávez, el Doctor Gustavo Baz, el Doctor Salvador Zubirán, el Doctor Mario Salazar Mayen, Guillermo Montaño y entre otro tipo de personas estaba Don Lázaro Cárdenas, Diego Rivera y una gran cantidad de refugiados que mi padre ayudó a traer a la universidad.
-¿Podría citarnos una anécdota sobre ello?
-Sí… estando en el Instituto de Cardiología, iba con mi padre y se acercó otro de los grandes de México, muy amigo de él, Don Arturo Rosenblueth y se vieron, se saludaron como siempre; como estas Nacho, cómo estas Arturo… se dieron un abrazo, etcétera. Don Arturo Rosenblueth venía con un caudal de seguidores jóvenes; mi papá estaba conversando con Don Daniel Gurría Urgel, que además de médico, ha sido uno de los humanistas más extraordinarios que he conocido, tabasqueño. Entonces, uno de los jóvenes quiso destacar en ese grupo en el no tenía voz ni voto, le dijo maestro a Rosenblueth, ¿Ha leído usted el nuevo libro de fulano de tal? Y se voltea Rusenblueth molesto por la interrupción y le dice; mire joven yo no leo libros, los escribo. Entonces, Don Daniel Gurría Urgel se sonrío y le dice, hace bien Don Arturo el papael aguanta todo. Esa era la contestación de un genio humilde a otro que evidentemente no lo era tanto.
D. “Y tuve que aprender Italiano”
-¿Le fue difícil entender la Ciencia, Doctor?
-No, no me fue difícil porque era estrictamente lógica y además lo que me encantaba era ver que todo lo que un científico decía, tenía que probarlo sin pena de que fuera simplemente una opinión especulativa. Lo que un científico decía, había que buscarlo en la clínica, en el laboratorio, en la experimentación, etcétera. En cambio, el conocimiento especulativo se puede argumentar lo que uno quiera sin tener necesidad de dar una prueba contundente.
-Para graduarse en la universidad. ¿Cuál fue su tesis?
-Realicé una tesis que se llamó: “Morfología Sanguínea de los Batracios” de las ranas, los sapos, y de todo eso… y quien me dirigió esa tesis fue mi padre quien era el mejor hematólogo que había no sólo en México, sino en muchos países del mundo. Entonces, la tesis fue muy rigurosa porque mi padre era tremendamente rígido en cuestiones de Ciencia y Técnica. Eso lo aprendí de él puesto que antes de recibirme ya era su ayudante en investigación científica y sin sueldo… así era de duro.
Recuerdo con mucho interés el tipo de enseñanza que me daba mi padre, por ejemplo, llegó un examen final de Fisiología General y de Embriología y cuando me iban a examinar ¡pues claro! mi padre era el maestro de esas dos asignaturas, entonces, sabiendo su rigor había yo estudiado en demasía Fisiología General y Embriología. Cuando él puso el pizarrón en medio de un salón lleno de estudiantes dijo: “Aquí están las preguntas, ésta es la primera, la segunda, la tercera y dijo, ¿están bien?” y todos decían ¡caray nacho! Es que están fuertes y dijo, “eso es para todos excepto para ti…” era yo. Estaba feliz porque dije ¡uuh! Esto me lo se de memoria y uno de sus ayudantes que era uno de los españoles refugiados en México, recibió esta opinión de mi padre,” mira fulano de tal quiero que examines a este muchacho porque ha sido un faltista completo en el año;” cosa falsa, porque era obligación estar allí. Me quede viendo visiones y le dijo al maestro Ramón Pérez Cirera quien era el que estaba allí, “además cree que sabe la materia, quiero que me digas si realmente es así o no”. Mis compañeros se quedaron helados porque dijeron, no es justo decir eso y además lo van a reprobar si lo ponen con un maestro. Me examinaron, conteste correctamente todo lo que me preguntaron y le dijo Ramón Pérez Cirera, “¡Oiga Don Nacho! Creo que la información que me dio usted está mal porque este muchacho sabe la materia, me contestó perfectamente todo lo que le he preguntado y sí vamos a darle una calificación mía… es diez.” Vaya me agrada saber mucho eso porque este muchacho es mi hijo”, entonces, Ramón Pérez Cirera se quedó frio y enfrente de todos contestó a mi padre;” mire Don Nacho, este que acaba de hacer no se hace con nadie y menos con su hijo”. Anécdota de estudiante, fuerte… pero así era mi padre. Recuerdo que no había entonces una materia que se llamará Hematología, se veía en un laboratorio, pero mi hijo, “necesita saber hematología” le dije, claro papá me encanta además, en que libro debo estudiarla y me dijo, “en los dos volúmenes que tengo en la biblioteca, del Doctor Ferrata”, un italiano. Tomé los volúmenes y le dije, oye papá, pero están en italiano y me dijo, “aprende italiano. Y tuve que aprender italiano para aprender Hematología.
-¿Por qué el gusto por la investigación Doctor?
-¡Toda la vida! Siempre hay gente que se dedica a buscar lo nuevo, le encanta la frontera, no lo trillado, lo conocido y las grandes interrogantes son las que plantean retos más importantes a la gente que quiere hacerlo, de manera que me siento enamorado de declarar hasta donde se pueda las cosas que no conocía.
Es innato en el hombre la inquietud, la duda sobre las cosas que le rodean a uno, por algo Descartes decía: “Dudo, pienso, luego existo”, entonces al pensar pues es la duda cartesiana.
1.- E.E. U.U. (1951, 1961, 1962)
-Háblenos sobre su educación fuera del país.
-Bueno, en Estados Unidos era la primera vez que iba a un país extranjero a realizar un posgrado, lo llevé a cabo en la ciudad de Galveston, Texas, estuve allá algún tiempo con el Doctor Charles M. Pomerat quien era uno de los grandes del cultivo de tejidos de aquel entonces. Yo tenía muchos deseos de aprender cultivo de tejidos; es decir, de mantener vivas las células del cuerpo de animal o del hombre. Mantenerlas vivas en el laboratorio, eso no se hacía en México. Quien me consiguió esa beca para ir a estudiar cultivo de tejidos fue mi gran maestro Isaac Costero, español refugiado que ha sido una maravilla en el recuerdo de generaciones enteras de médicos; él me consiguió la beca para ir a Galveston a estudiar con Pomerat.
Isaac Costero había hecho cultivo de tejidos en Alemania y me dijo: “Que bueno que tengas esa vocación de estudiar esto, porque yo mismo quisiera haberlo hecho ya en México”. Entonces, me mandaron (E.E.U.U.), fui y aprendí cultivo de tejidos.
Después fui a Colombia University, New York, a ver lo que estaba avanzado en otras zonas de Estados Unidos sobre cultivo de tejidos. En Galveston aprendí a utilizar el microscopio de contrasté de fase, que no se conocía en México; la Cinematografía tampoco era usada en nuestro país. Cuando llegué a México después de Galveston, me acuerdo mucho, tenía ganas de hacer todo que improvisé muchísimo y por ejemplo, no tenía un aparato de cine alemán para realizar mi objetivo, en cambio, modifiqué uno, utilicé una cámara Bolex de 16mm que tenía disparos individuales y para mover esa cámara le pedí a un amigo que diseñara un aparato mecánico de relojería para poder ir dando vueltas y con un perno mover el disparador de la cámara Bolex. Lo mandé a hacer en Tepito y lo hicieron perfecto; sin tener que comprar aparatos gigantescos con precios fuera de nuestros presupuestos. Sin embargo, me decían algunas personas, es imposible que puedas hacer cine, no tienes el equipo necesario, la platina calentante para que esté a temperatura correcta el cultivo que vayas hacer, les dije, puedo usar un calentador de esos redondos con una resistencia. Lo montaba en un banco y lo acercaba o alejaba hasta lograr una temperatura de 37 grados, medida sobre la platina del microscopio con un termómetro común; produje así la primera película que se hizo en México. Esto es muy agradable porque se ve que puede uno hacerlo con iniciativa; no se necesita siempre una cantidad tremenda de dinero, a lo cual, se están acostumbrando muchos científicos en México y si no tienen un presupuesto enorme, no hacen nada.
Yo tuve la oportunidad de hacer eso en la vieja Escuela de Medicina, allá en Brasil y Venezuela (Centro Histórico), de manera que dio sus primeros frutos el haber ido a ese posgrado en Galveston. Se hizo la primera película en México. Realicé el cultivo de tejidos, fundé una sección de Biología Celular en nuestro Instituto de Estudios México y Biológicos, hasta que llegó (1965-1971) el Doctor Guillermo Soberón, aquí a la Universidad y hasta el nombre le cambió: Instituto de Investigaciones Biomédicas, como si quisiera decir otra cosa, o sea, Instituto de Estudios Médicos y Biológicos, pero él quería dejar aunque fuera el recuerdo de que alteró el nombre de un Instituto que tenía más de 25 años fundado.
-De hecho lo creó su papá. ¿Verdad Doctor?
Si, naturalmente… así es. Lo dirigió por muchos años hasta que vino la legislación universitaria que limitaba el número de años de un director, entonces, fue cuando el Doctor Ignacio Chávez nos impuso al Doctor Soberón siendo ajeno a nuestra Institución y según él (Soberón) era un científico. Creo que la historia actual nos han dicho que ha sido u político, pero un científico está muy lejos de serlo.
2.- FRANCIA (1954, 1958)
-Estuve en París en el centro Nacional de Transfusión Sanguínea con el Doctor Marcel Bessis. Estuve tres años allá y desde luego, aparte de los estudios de doctorado que llevé con el Doctor Andreé Toma en la facultad de Ciencias de París; desgraciadamente ya esta muerto… era grande, publicó muchos libros y yo los bebí porque me encantaba cómo nos explicaba las clases.
En Francia aprendí Microscopía Electrónica; también en Alemania, Japón, Unión Soviética (Ex Unión Soviética), Inglaterra, etcétera, pero me agrada recordar mi estancia en Francia. Allí, no sólo aprendí técnica y cosas preciosas del avance de la Ciencia si no me eduqué verdaderamente en su cultura; recuerdo que en el Museo de Louvre iba todos los viernes en la noche, a las llamadas Soireè Illuminé (tardes iluminadas) y cada sala era exhibida un viernes, entonces, en tres años alcancé a ver todas y naturalmente las fotografié… las aprendí, eso me cultivo mucho, pero además asistía a las conferencias del Colegio de Francia donde platicaban verdaderos genios de la Medicina, incluyendo permios Nobel; de ellos, aprendí muchísimo y todo esto para señalar que hubo un aprendizaje que llenó mi aspecto cultural. Otro aspecto fue la enseñanza que me dio el Doctor Marcel Bessis acerca de la comida y la bebida en Francia. El Doctor Bessis me invitaba cada semana a discutir y platicar con él en un restaurante fino, donde me enseñó a comer y a preparar los platillos, también a beber, a escoger los vinos. Entonces, esa enseñanza es de tipo humanístico y con un maestro extraordinario como lo fue el Doctor Marcel Bessis. Son recuerdos inolvidables para mí.
-¿Su profesor y amigo recibió algún premio Nobel?
-Marcel Bessis no, pero otros con los que estuve si.
-¿podría decirnos el nombre?
-Sí, Jean Dausset, él recibió el premio Nobel por sus estudios de Hematología, sobre todo en aspectos de coagulación de sangre e Inmunología. El era un gran amigo desde México, yo lo conocí a través de mi padre, fuimos a Veracruz y a muchos lados con Jean Dausset cuando no era premio Nobel. ¡Hicimos gran amistad! En Francia fui con él a muchos lados cuando ya era permio Nobel.
3.- INGLATERRA. (1963)
-¿Qué otro colega recibió el premio Nobel, Doctor?
-De los que haya conocido y que me gustó gigantescamente, fue una vez que fui a Inglaterra. Estaba yo en el Kings College con un Doctor Húngaro aprendiendo Autorradiografia a nivel celular, cosa que también introduje en México por primera vez; cuando estuve conversando con el Doctor Húngaro le dije que había aprendido Biología Celular en un libro viejo-ahora viejo- del Doctor Ludford y le dije, ¡cómo me hubiera gustado haberlo conocido! Porque yo aprendí Biología Celular en ese libro y dijo: “Pero todavía no se muere, está vivo, está retirado, ¿te gustaría verlo?”, le dije, inmediatamente. Descolgó el teléfono, habló con Ludford y me recibió esa tarde a tomar el té estilo inglés.
-Ese día fue una lección gigante para mí, sobre todo, de humildad. Por esta razón, me recibió Ludford en su casa y me dijo: “pasemos al jardín”. El vestía una bata manchada, raída, me daba cuenta de que estaba trabajando, no era de los planchaditos ni de batas muy elegantes, él era de laboratorio. El jardín era una entrada a su casa de dos metros por doce. Entonces, le pidió a su ama de llaves, una viejecita, que nos trajera por favor algo donde poner el té para platicar y en lo que conversábamos trajo la viejecita sillas donde sentarnos, pero ¡oiga usted lo siguiente! Nos sentamos en cajones de jabón vacíos. Me dijo: “toma uno y yo tomo el otro”, el tercer cajón era para sostener la charola donde se sirvió el té muy elegante. ¡Pero él era un premio Nobel! Y cuando se habla con un premio Nobel que tiene esa sencillez, esas son verdaderas lecciones de humanidad para toda la vida. De manera que conocí a varios premios Nobel extraordinarios.
4.-MÉXICO (1964)
-Recuerdo alguna vez aquí en México que conocí a un amigo de mi papá que fue doble premio Nobel, de Química y de la Paz (Linus Pauling). El Doctor venía con su señora, mi papá hablaba inglés con muy mala pronunciación y yo había estudiado inglés desde niño así que lo hablaba bien. Cuando estuve conversando con él, me tomó aprecio y llegó el momento en que ese químico me pidió que fuese yo quien lo presentara, él iba a dar una conferencia en ciudad universitaria y le dije, Doctor por favor, va a estar el rector, el director de la facultad de Química; yo soy médico, y dijo: “no me interesa, me interesa que tú me presentes y además en eso te voy a pedir que seas muy breve, que digas es el Doctor fulano de tal, descubridor del enlace covalente de las moléculas que nos va hablar hoy sobre este aspecto, es maestro en la universidad de Princeton… y ya”.
Le dije, ¡eso es todo! Y me dijo: “a ti te lo puedo pedir, a otra gente no, de manera que te suplico vayas conmigo a la plática y tú me presentas”.
Fui a la plática y cuando se pidió silencio, se iba a levantar el Doctor fulano de tal director de la facultad de Química; se levanta el premio Nobel y dijo: “Perdone- hablaba español ¡eh!- perdone pero quiero que me presente el Doctor Jorge González Ramírez quien viene conmigo”, y se quedó el otro extraño porque dijo: Sí, pero el Doctor es médico”, y respondió el premio Nobel: “¡y que! ¿Un médico no me puede presentar? Contestó el director: “No sí, desde luego que sí”. Que lo presento y se quedaron muy serios porque era un atentado para ellos que un médico preséntese a un premio Nobel de Química y en la facultad de Química.
Bueno, lo presenté tal como me dijo. Nueva lección de humildad, genios de ese tipo que nada más admiten eso. Les dije: dejo con ustedes al Doctor Linus Pauling y cuando ya me iba a sentar se levanta muy enojado el director de la facultad de Química y me dijo: “Eso es todo lo que va a decir del Doctor Linus Pauling”, y le dije, eso es lo que él me pidió, exigió que fuese su presentación; lo oyó Linus Pauling, se levanto y dijo: “Parece que el director de Química le importa mucho decir que soy premio Nobel, creo que todos ustedes lo saben, no es necesario. Y le suplico señor director que así quiero que me presenten, si hay aplausos que no sea por fama, si no por lo que diga yo”. Así fue aquella anécdota con otro premio Nobel con quien saliendo de aquella plática me fui a comer mole poblano porque quería probarlo. Después de ver a un premio Nobel que sólo acepta que le digan: Va a hablar sobre enlaces covalentes de moléculas, es profesor de Princeton, investigador de Química… se acabó.
Eso contrasta mucho, mucho con tantos sujetos muy pomposos que cuando dan una plática llevan el curriculum vitae grandote, pero todo de opiniones de tal periódico, que publiqué en la nota roja, hablé en tal reunión de damas aficionadas al té o cosas por el estilo, como si fuesen de curriculum vitae. A mí, me dan risa nada más.
5.- ALEMANIA (1964)
-En Alemania estuve en la Universidad de Tübingen y trabajé en una rama del Instituto Max Planck. Fue interesantísimo porque hubo una colaboración directa con algunos de los diseñadores del ultramicroespectrofotómetro que fue mejorado gracias a la utilización de cortes ultrafinos que yo sí manejaba y no así el diseñador del aparato al que he hecho referencia. Entonces, cuando se logró editar lo que llaman un problema geométrico para los cortes ultrafinos hechos para Microscopía Electrónica, pero que fueron perfectamente utilizables para el ultramicroespectrofotómetro. Esto naturalmente agradó a la gente con quien trabajé en Alemania.
Además, trabajé en la ciudad de Oberkochen donde está la fábrica Zeiss, en Alemania occidental, pues fue muy agradable porque me entrené no sólo en el manejo del microscopio electrónico Zeiss sino como yo llevaba cierta práctica en muchas cosas… pues publiqué en un libro (7) que es del cincuentenario de Carl Zeiss y fui el único de origen hispanoamericano que publicó con los alemanes. Este libro está en alemán, desde luego y fue por dicho aniversario.
6.- JAPON (1964)
-Estuve algunos meses en Japón debido a que usaba yo un microscopio electrónico del Doctor Tetsuo Akashi. A él le encantaba hablar en inglés, entonces, dos o tres veces por semana iba yo al laboratorio en su fábrica (del Doctor Akashi) y decía: “Oye Jorge ya vámonos a comer, vente… tengo ganas de enseñarte esto del Japón”, le contestaba, vamos a tomar estas placas y decía: “déjalas con los japoneses subalternos; ¡ya! Sabes demasiado de mi microscopio, ya no hay mucho que hacer, es pura práctica”. Esto lo otro, “te quiero llevar a comer pescado crudo como se toma en Tokio”. Le encantaba esto porque soy capaz de comerme un dedo de niño si me lo dan, todo lo que sea me lo como, pero antes de decir no me gusta lo pruebo, si me gusta sigo, si no les digo no me gusta y ya. Entonces, Akashi me enseño a ir con los pescadores en Tokio a comer en restaurantillos pescado crudo y comíamos a veces hasta veinte variedades de pescado crudo y comíamos a veces hasta veinte variedades de pescado
(7) El nombre del libro es: Eizelheisten von Hela zellen bei electronenmikroskopicher be obachtung. Beitrage zur licht und electronenmikroskopie. Carl Zeiss, Oberkochen Wurt, 79:142, 1966.
crudo más los alimentos que ellos usan. Yo me los comía tranquilamente con mis palitos que había aprendido a usar en China, entonces, la plática era muy agradable porque era de tipo humano con aquel gran empresario de Tokio, el Doctor Tetsuo Akashi. Así que en dónde no, puedo yo relatarle tantas cosas… y de China ¡uuh! Allí guardo recuerdos gigantescos.
7.- CHINA (1966)
-Cuéntenos algo al respecto, Doctor.
-Por ejemplo, en China usan alcohol fuerte que se llama Mao Tai, es como nuestro tequila; en una cena me acuerdo, los chinos quizá trataron de emborracharme y se levantó un chino con una copa pequeña de Mao Tai y levantaba su copa y decía, por la amistad de México y China. ¡Claro! Yo me levantaba y brindaba con él, peor brindaba uno, luego seguía otro y hablaba sobre la relación de la técnica entre México y China, que ojalá se mejorara, etcétera y brindaba con él, al tercero, me di cuenta de lo que se trataba y dije, son veinte sujetos aquí, no voy a aguantar el Mao Tai. Entonces, lo que hice fue al estilo Jalisco con un buen colmillo me levanté con la copa de Mao Tai que instantáneamente me servían si se acababa y como se la beben de un trago, igual que nosotros el tequila, me levante y les dije, ¡salud! Por el gran timonel de Mao Tsetung.
Entonces, se levantaron en masa, todos, me levanté nuevamente y les dije, quiero brindar por la enseñanzas de Mao Tsetung que dejó al pueblo de China, son maravillosas, etcétera; como resorte de levantaban los chinos e íbamos parejos, dije, bueno, vamos a ver ahora quién aguanta más, si los de Jalisco, que no soy pero de todas maneras, o los Chinos. Al rato andaban los chinos agarrados de la pared. Así que se llevaron una lección buena de que a un mexicano es difícil hacerle una de esas estando acostumbrado al tequila.
-¿Visitó China por cuestiones científicas?
-Sí, fui a dar conferencias a Shanghai y Pekín.
-¿En que año, Doctor?
-No recuerdo exactamente, pero esta en mi curriculum vitae (8). Lo interesantísimo es me pide usted anécdotas… Daba yo una conferencia en Pekín a médicos ya grandes (graduados), no a estudiantes, si no a médicos. Empecé la plática en inglés, yo no hablo chino. De repente uno de ellos se levantó y me dijo: “Doctor, sabemos que usted habla muchos idiomas y la mayoría de nosotros no nos hemos educado en Inglaterra ni en Estados Unidos, si no en Alemania y le suplicamos que mejor nos diera la conferencia en alemán”. En ese instante tuve que cambiar todo lo que tenía preparado en inglés por alemán y así lo hice. A otra gente le hubiera molestado gigantescamente una cosa de esas; diría, tengo las diapositivas o esto ya mentalmente preparado… Yo lo hice en alemán inmediato.
Se quedaron felices los chinos y entonces me invitaron una comida; me llevaron a tomar un pescado como nunca en mi vida. Era una enorme charola con un pez raro porque tenía distintos colores, ya cocinado, y prendían los ojos con un foquito, de manera que los tenía iluminados. Así que venía como árbol de navidad el pescado; era el que íbamos a comer, me quedé viendo y dije, bueno, pero que clase de pescado es este que tiene tantos colores y me dijeron, no, no es un pescado son veinte pescados distintos que han sido recortados para formar un pescado artificial, todos son de sabor diferente. A ese grado llegan los chinos y aprendí muchas cosas.
(8) El Doctor González Ramírez dio conferencias en las universidades de Pekín y Shanghai en 1966.
-¿Podría citarnos la anécdota sobre ping pong, cuando usted representó a México en China?
-¡Ah si! Eso fue una vez en China. Le decía yo que fui campeón nacional de México (en ping pong)… ¡en fin! Recuerdo que me dijeron los chinos arriba en el hotel, lo que equivaldría a un pent-house: “Hay mesas de ping pong para que practiquen ustedes si gustan”. Fui en ropa de deportista, jugué con los europeos que estaban ayudando técnicamente en distintos sitios en China; ellos juegan bien ping pong, jugué con ellos y los despedacé, digamos, porque yo jugaba bien en aquel entonces. Bueno, estaba yo feliz, ya me iba a retirar cuando se me acerca un elevadorista que estaba dando servicio allí en el hotel y me dijo, le gustaría jugar un partido conmigo, dije, claro que si!, desde luego; pobre muchacho que quiere jugar un rato. Primera sorpresa… abrió su chaqueta y sacó del interior la raqueta de ping pong y dije, ¡ha caray! Éste anda con la raqueta todo el día. Bueno, juagamos… me dio una paliza como pocas veces me han dado en mi vida, ¡durísima! ¡durísima! Me ganó fácil, me hizo pedazos y me recriminaba un poco diciendo, pero que idiota soy porque evidentemente este tipo es del equipo chino; lo mandaron aquí para ver a que nivel estamos y ahora sabe que me puede despedazar en cualquier momento y ya le demostré como juego. Entonces, muy tranquilo le dije, perdone, ¿usted es de la selección de china? Y me dijo,” ¡ah! no señor yo no juego ni siquiera en el equipo de mi barrio aquí en Pekín. Le dije, ¿Qué? Y me dijo,” ¿Usted juega en México? Y que le iba yo a decir… soy campeón nacional. Entonces, quise detener un poco aquella frustración y le dije, no, es un juego que aprendí hace unos dos meses y me dijo el chino todavía para acabarla de amolar, “no se preocupe, practique mucho porque tiene a veces buen golpe, si practica si llegará a jugar”.
Esto me lo dijo un jugador de un barrio olvidado de Pekín. Al día siguiente jugamos contra los cuatro jugadores de China. Fue cuando recibí no sólo la lección de humildad de parte de ese chino, sino cuando aprendí y le dije, perdone, ¿Qué número de jugadores clasificados hay en China? Porque en México sabía yo que éramos dos mil en todo el país. Y me dijo, “la cifra es más o menos de veinte millones de jugadores clasificados y de esos, cuatro van a jugar contra ustedes mañana. ¡Ya…! Los cristianos que van a echar a los leones. Esa era la diferencia… abismal.
III.- PIONERO DE DIVERSAS TECNICAS CIENTIFICAS
La ciudad de México ha crecido demasiado; en el futuro será difícil abastecerla de las necesidades básicas, sobre todo, de agua. Los científicos comentan que de este importante líquido se originó la vida. Es un juicio trascedente, por ello, los antiguos mexicanos eligieron la gran Tenochtitlán sobre un lago, conservando, el medio ambiente; vivieron en armonía con la naturaleza. Ahora comprendo el amor que tiene el Doctor Jorge González Ramírez por nuestro país, ¡claro! la sabiduría de los antiguos mexicanos se reflejó en no dañar la vida misma, fueron excelsos y él no es la excepción; investigador científico, poliglota, ajeno a las formalidades, a los esquemas y puestos burocráticos; amante del estudio, de la investigación y de la vida. A sus 72 años permanece en actividad, va de aquí para allá: Reynosa, Oaxaca, Monterrey, Nuevo Laredo, Monte Morelos, Tijuana, Ensenada, Culiacán, Guadalajara, Aguascalientes, Orizaba, Campeche, Saltillo, Ciudad Juárez, Toluca, Nayarit, San Luis Potosí, Puebla… concientizando a los médicos que las enfermedades autoinmunes ya son curables a través de su legado: La autohemoterapia, una técnica que habrá de revolucionar la Medicina.
Como todo investigador, ha realizado varios descubrimientos: Clonación en animales (1976), Fusión Celular en animales (1983) y en seres humanos (1984) y Autohemoterapia en 1985. No conforme fue pionero en traer a nuestro país técnicas de Autorradiografía, Cinematografía Microscópica, Microscopía Electrónica y Cultivo de Tejidos. Ante la evidencia de estos logros no falta un grupo de personas que diga: “No es posible, es un charlatán”, sin embargo, qué importa, el transcurrir del tiempo ha de poner las cosas en su debido lugar. Por ahora y siempre el Doctor Jorge González Ramírez respira absoluta tranquilidad de su honesta labor científica, de las enseñanzas de su padre (Ignacio González Guzmán), de sus entrañables amigos: Isaac Costero, Jean Dausset, Ludford, Linus Pauling y muchos otros que han dejado su inmortalidad en los logros del Doctor Jorge González Ramírez. Científico reacio ante las hostilidades que nos ofrece la existencia; sencillo, ultramodesto y exigente de su única riqueza: Pensar… ejercer el aforismo: “DUDO, PIENSO, LUEGO EXISTO”.
A.- AUTORRADIOGRAFÍA
-¿Qué es la Autorradiografía, Doctor?
-Cuando se da a una célula un isótopo radioactivo incluido en una molécula importante para el metabolismo de la célula, se puede segur a ese isótopo radioactivo desde la forma como penetra, se metaboliza y como se elimina de las células. La forma de localizar a ese isótopo es con placas fotográficas que señalan la presencia de un elemento que está irradiando, de eso se trata un isótopo radioactivo, entonces, cuando estos administran las células podemos poner por ejemplo, marcar la glucosa con un isótopo radioactivo y entonces ver como se metaboliza y después en que forma se elimina.
-Sabemos que usted inició esta técnica en nuestro país. Háblenos al respecto.
-Bueno, la inicié porque al no existir la técnica en nuestro país, la traje de otros países del mundo; la practiqué en México, inclusive tengo publicaciones (9). Las hice por primera vez en el instituto que se llamó Instituto de Estudios Médicos y Biológicos, que ahora se llama Instituto de Investigaciones Biomédicas.
B.- CINEMATOGRAFÍA MICROSCÓPICA.
-Defínanos la cinematografía Microscópica.
-Bueno, cuando una célula está viva tiene movimiento; si nosotros aplicamos la Cinematografía a través de un microscopio podemos observar cuando se mueve la célula, en qué forma, etcétera. Naturalmente para lograr ver el movimiento en una célula que se mueve muy lentamente en general es cuando se recurre a lapsos en la Cinematografía y tomar una copia cada quince segundos una foto por medio de un dispositivo mecánico. Entonces, se puede ver movimiento, actividad de células que normalmente no podríamos ver. Me refiero en general porque hay células que se mueven como un rayo, por ejemplo, las amibas o los organismos unicelulares, entonces, con la Cinematografía Microscópica se puede ver la actividad de las células maravillosamente bien.
-¿Le fue difícil iniciarla?
-No… para nada. Tenía una beca en la universidad de Texas en Galveston y alrededor de 1951 aprendí la técnica de Cinematografía Microscópica con el Doctor Charles M. Pomerat quien era jefe del laboratorio de Cultivo de Tejidos en dicha Universidad. Cuando vine a México no existía Cultivo de Tejidos ni Cinematografía Microscópica, entonces, tuve que adaptar lo que teníamos hasta lograr realizar la primera película de células que se hizo en nuestro país.
(9) González Ramirez, J. Nuñez Galván, A. Merchant, L.H. Autoradiography in thin sections of methacrylate embedded cells. Bol. Inst. Est. Méd. Biol. México, 24: 67-70, México, 1966.
-De hecho usted ganó el primer lugar en el Concurso Internacional de Cinematografía Microscópica que se realizó en España. ¿Verdad, Doctor? -Sí, pero eso fue muy posterior… (10) ya con técnica moderna.
-Háblenos sobre esa experiencia.
-Llegué a manejar de ocho a nueve laboratorios en un solo piso se llamó Departamento de Biología Celular y tenía alrededor de trece ayudantes todos con posgrado, éramos los que más publicábamos en nuestro Instituto hasta que llegaron los años de vacas flacas y Soberón el presupuesto nos dijo que la ayuda había sido excesiva por lo que iba a apoyar otros sectores y nos recortó el presupuestos. Además, poco a poco me fue quitando a mis colaboradores hasta llegar el momento en que para él ya no era un Departamento de Biología Celular sino una sección más (Sección de Citología). Me quitó a todos mis ayudantes hasta dejarme a una doctora y una muchacha que lavaba vidriería.
Cuando le dije que tenía el método para lograr evitar el rechazo inmunológico, etcétera, cosas muy importantes para mí, entonces, dijo (Soberón), que no consideraba que fueran importantes y por tanto, no iba a dar su colaboración. Recuerdo mucho que en ese entonces le dije, quiero que me ayuden para ir a España porque he sido invitado para presentar una película en la exposición mundial de películas científicas a nivel de células y me dijo, “lo lamento `pero no tenemos dinero para nada”. Entonces, podrían darme el dinero para enviar la película sin que vaya yo y dijo,” no, tampoco tenemos dinero”. Muy bien, la mandé con mi dinero, no podía pagarme el viaje, entró al concurso y me dieron el primer premio internacional en películas de cine científico a nivel de células con un diploma precioso de la universidad española donde se realzó el evento. Ya que recibí todo aquello se lo llevé al Doctor Soberón y le dije, ustedes no tuvieron dinero para ayudarme, lo hice con mi dinero y vengo a enseñarte el primer premio Para México, aquí lo tienes. Se quedó consternado porque fue un triunfo muy grande, a pesar de él.
C.- MICROSCOPIA ELECTRONICA.
-La aprendí fuera del país, en Alemania, Francia, Inglaterra, en muchos sitios. Aquí en México había un microscopio electrónico, propiedad del Banco Nacional de México, estaba en la Torre de Ciencias (UNAM) y lo manejaba un Doctor Aguilera quien era un experto en suelos y fue lo que él estudiaba a través de ese microscopio electrónico, o sea, nunca lo había dedicado a ver tejidos de un organismo; yo tenía la técnica y la usé. El Doctor Aguilera, gran amigo mío mientras vivió, me decía, “que bueno que va usar esto porque es un desperdicio estar utilizando un microscopio electrónico para ver la tierra; ¡que bueno! Que bueno que lo va a hacer en Biología… llévenlo al Instituto donde debe usarlo”. Así que por primera vez en nuestro país se utilizó un microscopio electrónico para estudiar las células.
D.- CULTIVO DE TEJIDOS
-Coméntenos sobre Cultivo de Tejidos.
-Significa observar y hacer vivir, crecer, inclusive, un tejido fuera del organismo al que pertenece, con las condiciones adecuadas para la vida de las células. Esto iba a ser iniciado por el maestro Isaac Costero, mi más querido maestro en la Facultad de Medicina, patólogo eminente en el mundo entero, de quien tengo los mejores recuerdos. El había estudiado Cultivo (10) Fue en abril de 1971.
de Tejidos en Alemania, cuando vino a México iba hacer el cultivo es nuestro Instituto donde él inicio, allá en la vieja escuela de Medicina, peo los azares del destino lo llevaron al Instituto de Cardiología donde era fundamental su labor como patólogo. Recuerdo que le dije una vez a mi padre que yo quería estudiar Cultivo de Tejidos y naturalmente él me dijo, “pero dónde porque aquí en México no se hace”, entonces, el maestro Costero me dijo, “yo compré equipo de cristal para iniciarlo y nunca se pudo hacer por haberme pasado al Instituto de Cardiología. ¿De verás quieres estudiar Cultivo de Tejidos? Porque yo lo iba traer de Alemania donde lo aprendí en su forma inicial. Yo te voy a conseguir una beca para que tú lo aprendas y lo trigas a México” Y así fue; me consiguió la beca para ir a la Universidad de Texas en Galveston con el Doctor Pomerat. Allá aprendí Cultivo de Tejidos.
-Doctor, ¿Cuál es su satisfacción por haber sido pionero de estas técnicas en nuestro país?
-No podría decir que es satisfacción ser pionero, sino es la satisfacción que me daba el usar técnicas modernas para lograr finalidades de investigación científica; en mi mente nunca pasó si era yo el pionero, el segundo o el tercero, si no la utilización de una técnica muy moderna en investigación científica; si he sido el primero… es mero accidente, podría haber sido cualquier otro y no me hubiera disgustado en lo más mínimo por ser el vigésimo quinto. No entra en mi mente ese tipo de satisfacción, es simplemente una técnica que pude traer al país y que fue naturalmente generalizada en todos los institutos de investigaciones y hospitales de México.
-¿Le fue difícil iniciar estas técnicas en nuestro país?
-No, me fue facilísimo debido a que mi padre era el director de Instituto (11) donde yo trabajaba.
Entonces a él le interesaba muchísimo lo que yo estaba haciendo y recibía ayuda por todas partes.
IV.- AVANCES CIENTIFICOS EN MEDICINA
-“La ciencia no se detiene sigue adelante a pesar de los pesares”, fueron palabras del Doctor Jorge González Ramírez pronunciadas el 18 de Octubre de 1997 en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla. Aquella mañana se reunió con médicos profesionistas para hablarles sobre clonación. Declaró que tarde o temprano se realizará en seres humanos, exhortó a la comunidad científica y a personas en general a estar listas y preparadas ante esta situación.
Efectivamente, la Ciencia es Dinámica y en su mismo movimiento busca solucionar los enigmas que nos ofrece el vasto universo, tal es su tarea; por tanto, la Medicina no es la excepción, cambia día tras día. Por ahora, ésta se ve favorecida por los logros de la Fusión Celular y la Autohemoterapia en seres humanos, ambos, combatirán enfermedades que aquejan a la especie humana.
Es importante mencionar que la Fusión Celular fue lograda en los años sesenta por George Barsky, la obtuvo en vitro, es decir, en laboratorio y nada más. Fue hasta 1983 cuando el Doctor González Ramírez y colaboradores publicaron en el Boletín de Estudios Médicos y Biológicos (ver detalles en fuentes) la aplicación de la Fusión Celular en animales, logrando la ausencia de rechazo. Un año más tarde se aplico por primera vez a pacientes hemofílicos obteniendo su sanamiento y en 1995 el científico mexicano publicó en la Revista Médica de Seguro Social (ver fuentes) los resultados obtenidos.
(11) Instituto de Estudios Médicos y Biológicos, hoy conocido con el nombre de Instituto de Investigaciones Biomédicas, (UNAM). Con respecto a la Autohemoterapia, se ha aplicado con gran éxito en padecimientos autoinmunes como la Diabetes Millitus I y II, Esclerosis Múltiple, Asma Bronquial, Alzheimer, Distrofia Muscular, Púrpura Trombocitopénica, Soriasis y Lupus Eritematoso Generalizado. Tanto la Fusión Celular como l a Autohemoterapia son el resultado de bastantes años de investigación por parte del Doctor González Ramírez y sobre todo, de paciencia y tenacidad para que estos descubrimientos se hayan aplicado en nuestro país.
A.-OBSTACULOS EN LA IVESTIGACIÓN
-Mi padre dejaba la dirección del Instituto de Estudios Médicos y Biológicos, por el número de años que había estado, entonces, El Doctor Ignacio Chávez contra toda opinión, decidió poner a Soberón; fue cuando mi padre y otros investigadores se manifestaron en contra del Doctor Chávez por habernos impuesto a Soberón, ni hablar…sabíamos que era una decisión autoritaria.
-¿Disminuyó el apoyo a sus investigaciones durante la dirección de Soberón?
-Si, definitivamente, no sólo eso, sino que me quitó poco a poco a los investigadores y metió a sus colaboradores en los laboratorios que yo dirigía. Así que perdí personal, laboratorios y ayuda directa, lo cual me hizo infeliz porque veía la posibilidad de retirarme debido a la hostilidad terrible que tenía del director (Soberón), una directora y otro director hechos por él, etcétera. Dije, es inútil, ya tengo 40 años laborando aquí, prefiero retirarme y tranquilamente gozar de esto.
-¿Se retiró de la investigación?
¡No! Me retiré del Instituto de Estudios Médicos y Biológicos. Me di cuenta que al retirarme por fin podía poner en práctica lo que había hecho y lo apliqué en los hospitales, ahora sí, directo en el hombre.
¿Usted solventó sus investigaciones o algún organismo le brindó ayuda?
-Simplemente ofrecí a los hospitales lo que había investigado en el instituto. Diciéndoles esto vale la pena hacerse porque está comprobado en animales y me dijeron ¡órale! Vamos hacerlo en el hombre y empecé hasta llegar al hospital Mosel en donde se hizo el tratamiento a una docena de hemofílicos sanándolos totalmente.
Cuando intentamos tener el registro, el protocolo, etcétera, la secretaria de salud negó la posibilidad de usarlo en otros sitios. Le dijimos (a la Secretaría) está hecho no venimos a ver si nos da la oportunidad sino está hecho en el hospital Mosel, aquí están las cartas que ustedes piden, de comisión de ética, de comisión de investigación; sin embargo, nos pusieron obstáculos y me di cuenta de lo que se tramaba. El director del hospital Mosel era Médico Militar (Doctor Tomassi) y tuvo que aceptar órdenes superiores en donde le decían que no le daba el permiso al hospital para llevar acabo el método (para curar la hemofilia).
El doctor Tomassi sabía lo que estábamos haciendo en el hospital, sólo que olvidó, entre comillado, pedir el permiso a la Secretaria de Salud para que se hiciera el protocolo en el hospital Mosel.
-En esa fecha el secretario de salud. ¿Era Guillermo Soberón?
-No, ya había pasado. El que estaba allí era su sobrecargo, digámosle así, el Doctor Fernández Varela, otro médico militar quien sistemáticamente nos negó la posibilidad de hacer esto abiertamente a todo el mundo.
-Estos impedimentos e incredulidades. ¿De dónde surgieron?
-Del Doctor Soberón y de Fernández Varela. Al Doctor Soberón le dolía todavía el hecho de que mi padre haya vetado su entrada al Colegio Nacional y en Colegio Nacional cuando se veta alguien es de por vida. Mi padre era miembro fundador del Colegio Nacional y vetó al Doctor Soberón por poco serio.
-Supongo que lo vetó porque no reunía los requisitos.
-Así es, mi padre era muy rígido y tranquilamente le dijo a Soberón que no era científico y además mostraba una humanidad deplorable desde el hecho de haber aceptado la dirección de nuestro Instituto en contra de la opinión de todos.
B.- LA NUEVA MEDICINA
-¿Doctor, lo qué ha realizado podríamos decir qué es un descubrimiento o son descubrimientos?
-Serían descubrimientos porque por un lado son las enfermedades autoinmunes y por otro, son las enfermedades genéticas que tienen un origen radicalmente distinto.
-Anterior a los años setentas los científicos europeos buscaban la Fusión Celular. ¿Verdad, Doctor?
-Si y la obtuvieron, pero en vitro, o sea, en el laboratorio; el primero que la obtuvo fue el Doctor George Barsky y lo demostró con cinematografía microscópica.
-¿Podemos decir que usted es el primer científico sobre el planeta tierra que ha hecho posible la Fusión Celular en seres humanos? -Hasta donde yo sé… sí y además fui el primero que la hizo en el animal completo.
-¿En que consisten esos descubrimientos?
-Bueno, lo fundamental, de ellos son dos cosas (lograr la fusión celular en el hombre sin rechazo inmunológico y destruir los anticuerpos dentro del organismo humano) y digo fundamentalmente porque allí se desprende la aplicación enorme que tiene esto.
1) FUSIÓN CELULAR SIN RECHAZO INMUNOLÓGICO
-Primero, publique en el Boletín de Estudios Médicos y Biológicos (12) de la Universidad Autónoma Nacional de México (UNAM), el hallazgo de poder implantar células vivas de un animal a otro de la misma especie, sin rechazo de ningún tipo, esto es fundamental porque me da la base para todo lo demás. Fue un hallazgo importante, lo logré fusionando células de hígado donadoras en células receptoras de rata, rechazo de ningún tipo como le había dicho. La fusión utilizando sustancias como polietilenglicol no son invento mío, es un descubrimiento de muchas personas (científicos), sobre todo, en Europa donde trabajé algún tiempo con el Doctor George Barsky y también sabiendo el método del Doctor Pontecorvo. Después de entrenarme mucho con ellos llegué a aplicarlo en el organismo vivo, ya no in vitro, si no en el animal propiamente dicho y el éxito fue no sólo de lograr l Fusión Celular sino de que no se rechazaban las células.
(12) González Ramírez, J. Nuñez Galván, A. Guerrero, E. Martínez, T. Formación de homocariocitos hepáticos producidos con polietilenglicol. I. Ausencia de rechazo histopatológico. Aspecto producido por la fusión celular. Bol. Est. Méd. Biol, México. Suplemento vol. 32:219-227, 1983.
Lo hice centenares de veces en animales hasta tener la certeza de que no hubiera efectos secundarios, que pudiera haber un tumor, falla en el funcionamiento de algún órgano tratado, etcétera. Cuando me di cuenta que no había rechazo de ningún tipo, decidí hacerlo en el hombre. Esto fue en 1984 cuando me retire de la UNAM. Para ello utilicé células embrionarias de cerdo que implante en el hígado de pacientes que sufrían de Hemofilia, enfermedad mortal que se transmite genéticamente por la madre y padecida por los varones; mortal como le digo, genéticamente falta un factor ocho y nueve de coagulación de la sangre. Afortunadamente con el transplante de células de hígado a hígado logré revertir totalmente la Hemofilia.
Ahora, también se puede aplicar a tiroides, pulmón, corazón, cerebro y para cualquier tipo de órgano puesto que no existe rechazo y esto es una puerta que se abre a una Nueva Medicina. En el futuro se aplicará para sanar muchísimos casos de decadencia y patología orgánica.
¿El futuro es de inmediato, mediano o largo plazo?
-Es de inmediato uso. Ya he realizado tratamientos con la tiroides, mejorando el metabolismo y la condición general de un viejo, etcétera. 2) Autohemoterapia
-Le decía que había dos cosas fundamentales, la otra, si es un descubrimiento mío totalmente, pues logré destruir lo que se llama autoanticuerpos dentro del organismo humano.
Estos autoanticuerpos se generan en un organismo cuando éste desconoce como propios tejidos de algún órgano, por ejemplo, si el autoanticuerpo ataca al páncreas la enfermedad se llama diabetes, si ataca a las articulaciones se llama artritis reumatoide, si ataca a articulaciones, músculos, piel y órganos internos se puede llamar lupus eritematoso generalizado, etcétera; hay muchas enfermedades autoinmunes, no obstante, lo que me llevó a la investigación fue simplemente decir, este paciente tiene autoanticuerpos en antígenos verdaderos que generen inmunidad en el paciente contra esos autoanticuerpos anormales… y lo logré con la Autohemoterapia. Se aplicó a pacientes diabéticos con gran éxito y he visto la desaparición total de la diabetes, curada; no controlada como aprendimos todos los médicos en la Facultad, sino curada. Quiere decir curada cuando hay un seguimiento del paciente que ya no toma medicina alguna y en corto tiempo está completamente estable.
-¿Cómo se aplica la autohemoterapia en el ser humano?
-Por medio de inyección subcutánea del preparado que se hace de una solución salina y la sangre del paciente. Se toma un centímetro cúbico y se inyecta subcutáneamente diario durante un tiempo determinado.
-¿Es caro su tratamiento, Doctor?
-Al contrario, es muchísimo más barato que cualquier tratamiento habitual.
-¿Con los descubrimientos que usted ha realizado?, ¿qué otras enfermedades podrían ser tratadas o curadas?
-Autoinmunes (en el caso de la Autohemoterapia), ¡muchas! Pero que bueno que tocó ese punto porque le decía que lo fundamental es haber descrito el no rechazo de células de cualquier otro tipo (en caso de la Fusión Celular), esto está probado por grandes investigadores. Es muy sencillo de entender, si en el hígado se pueden meter células de hígado y restaurar la función perdida o dañada; es igual en el caso del páncreas para lograr la recuperación de un páncreas muy destruido por una diabetes muy vieja o activa. También, existe la posibilidad próxima de tratar un corazón que está desfalleciente; en este caso podemos colocar células de un corazón embrionario en el corazón desfalleciente y lograr avances gigantescos, se puede tratar el cerebro y puede uno entrar con tomografía computarizada a la zona que se nos antoje y lograr la reversión de padecimientos no sólo de neuronas o del cerebro en general, sino, daños causados por trombos que originan parálisis gigantes. Y hablo lo mismo del pulmón, de las glándulas suprarrenales, de la glándula tiroides que he tratado personalmente, etcétera, ¡abre puertas enormes para la medicina!
-¿Hay alguna esperanza para aquellos que traen el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)?
-Digamos en un futuro quizá, porque no se puede lograr una vacuna contra el sida debido a que el virus está mutando. Además, porque siendo totalmente intracelular, en los linfocitos va el virus, no se puede atacar, pero si se usa este tipo que he mencionado de Autohemoterapia es posible que al morir los linfocitos, liberen el virus que estaba en su interior y cuando esté liberado totalmente, entonces, serían antigénicos. Existe la posibilidad de tratar esto también.
-¿Técnicamente qué requiere para llevar a cabo este tratamiento?
-Seria tiempo, muchos colaboradores y ganas de hacerlo… digo ganas de hacerlo porque como este es directamente al humano, ¡ya estoy cansado de los ignorantes y de los malevolentes! Yo soy feliz con lo que hago, si no quieren estos tratamientos como dice el dicho: ¡que la historia se los demande!
C.-“Porque la verdad se impone siempre”
¿Cuál es su impresión por haber logrado estos descubrimientos?
-Bueno, creo que un investigador tiene como premio enorme a su investigación el hecho de lograr, como en este caso, salvar la vida de niños hemofílicos, ver la felicidad de los diabéticos, ¡sanos ya!. Esto es la satisfacción del científico, ver realizada una investigación que tomo muchos años.
Mi premio es la sonrisa de los niños hemofílicos que están fuera de la muerte, ese es mi premio, de manera que en ese sentido me siento totalmente realizado. Que mis compañeros médicos o autoridades burocráticas lo entiendan o no, me siento sin cuidado. Un investigador realiza su trabajo para ofrecerlo a los médicos o al científico que sea para que se use si lo consideran adecuado. Creo que esto (sus descubrimientos) está totalmente probado que los van a tener que aceptar quieran o no, porque la verdad se impone siempre aunque la mentira dure aparentemente más que la verdad.
-Doctor Jorge: Díganos como lo ha recibido la comunidad científica mexicana.
-Mire usted… de manera variable, cuando hablan conmigo o estoy con ellos en una conferencia pueden preguntarme lo que quieran y será discutido personalmente conmigo, entonces, se enteran de esto y la mayoría queda fuertemente impresionada por la solidez de los argumentos; sin embargo, hay otra parte de la comunidad científica que sin conocer el método, sin medir palabra conmigo, lo rechazan; ¿motivos? Ellos lo sabrán, pero no es extraño, sinceramente se lo digo. Sí colosos, ¡colosos! Del tamaño científico del tamaño de Pasteur, Galileo, ¡gente gigantesca! No solamente no les cría sino por santitos quemaban, como a Galileo que lo metieron y dejaron morir en su casa o a Pasteur que lo iban a meter a la cárcel por curar la rabia en un niño… que puedo esperar yo que soy pequeño. Así que no tengo derecho a estarme quejando.
-Doctor, regresando a sus descubrimientos; nos comenta que al retirarse del Instituto de Estudios Médicos y Biológicos pudo aplicar sus hallazgos por primera vez en el hombre. ¿Cuándo salió del Instituto se asocio con algún organismo o usted lo hizo individualmente? -Individualmente.
¿Y hasta la fecha Doctor?
Sigo individualmente, pero ahora si con solicitudes y apoyos de toda la República Mexicana. Ahora, ya no pueden parar nada. Tenemos representantes en Reynosa, Monterrey, Nuevo León, Monte Morelos, Tijuana, Ensenada, Culiacán, Guadalajara, Oaxaca, Aguascalientes, Orizaba, Campeche, Saltillo, Ciudad Juárez.
-¿Próximamente en qué Estado?
-Quizá en León, Guanajuato, donde autoridades de otro tipo, quieren ¡quieren! Que se haga el protocolo de transplante de células (fusión celular) allá, donde tiene un hospital de gran nivel. En León, Guanajuato, está descentralizada la Salud Pública, de manera que no tiene que pedirle permiso a ningún Soberón ni a ningún Fernández Varela.
Es probable que allá se haga este protocolo oficial, en ese momento, se va a utilizar en toda la República y se le va a dar paso a que lo sepan internacionalmente.
D.-“Ya estoy pagado”
-Me da mucho gusto saber que a pesar de los obstáculos que ha tenido a lo largo de su vida científica, usted nunca se ha dado por vencido; inclusive, como lo ha dicho, ha tratado de que México se realicen sus descubrimientos para después partir hacia el extranjero. Creo que usted es el primer científico que ha hecho posible realizar las cosas a la inversa. Como usted sabe, muchos científicos mexicanos se van al extranjero, residen allá y luego nos envían sus hallazgos.
-¡Claro! es donde reciben ayuda. Es normal; es lo habitual, pero cuando uno tiene verdaderamente el alma de investigador, toda esta serie de trampas burocráticas y cosas de ese tipo, no afectan en lo más mínimo y le soy sincero. Al contrario, esta serie de cosas acicatearon mi inventiva para llevar todo a la provincia mexicana y ver gente sana. De manera que mi investigación no la pueden parar los burócratas, allí está, esa se impone por el hecho de ser funcional, las demás opiniones personales de gente que puede ser ignorante o malevolente, en tal caso, los ignorantes no me interesan y a los malevolentes los comprendo, pero tampoco me afectan. El investigador es feliz realizando lo que la investigación ha pedido y hecho; lo demás son cosas humanas que se ven desde el principio de la historia del hombre. Al retirarme de la Universidad fue posible el haber avanzado gigantescamente, si me hubiera quedado allí, quizá sería en este momento otro ratón de biblioteca, metido en otras cosa sin hacer avanzar la Ciencia en toda forma y ya lo hice, ya estoy feliz, ya estoy pagado, ya tengo mi premio, ya logré lo que quería, ya he sanado sujetos, ya veo reír niños hemofílicos sanos, lo demás es lo de menos. -Finalmente. ¿Cuál es su mensaje para las nuevas generaciones de científicos mexicanos?
-Les diría que piensen muy bien, no de ir a estudiar al extranjero, eso es importante para adquirir nuevas técnicas y entrenamiento, sino que piensen mucho antes de querer emigrar hacia otro país, porque a nuestro país le debemos la enseñanza, nuestro país nos preparó… no es justo que disfrute otro país de nuestro entrenamiento, y que no se dejen llevar por el dinero porque hasta cierto punto es útil para vivir, pero no indispensable para ser feliz.
-CIENCIA DESDE DE MÉXICO.
-Biografía extendida del Dr. JORGE GONZÁLEZ RAMÍREZ.
-Extraída de la tesis que para obtener el titulo de Lic. En Periodismo presentó FRANCISCO ROMERO JIMENEZ en Mayo de 1999.

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